Revista Cubana Universitaria Vol. 23, enero-diciembre 2025
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Monografía

Contribución de la Metodología SAFA a la seguridad alimentaria: una revisitación

 

iDAlfredo González Marrero*✉:alfredog@unah.edu.cu

iDElaine Artigas Pérez


Universidad Agraria De La Habana “Fructuoso Rodríguez Pérez”, Carretera Tapaste km 23 ½. San José de Las Lajas, Mayabeque. Cuba

 

*Autor para la correspondencia: Yanara Rodríguez López, correo: alfredog@unah.edu.cu

Resumen

La seguridad alimentaria es un desafío global que involucra la disponibilidad, el acceso y el uso adecuado de alimentos para todas las personas. En este contexto, SAFA (Sustainability Assessment of Food and Agriculture systems) se presenta como una herramienta clave para evaluar y mejorar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y agrícolas. El presente trabajo se propuso como objetivo valorar la contribución de la Metodología SAFA a la seguridad alimentaria. Esta metodología promueve una evaluación holística de los sistemas agrícolas, considerando factores como la biodiversidad, el uso eficiente de recursos, y el bienestar de las comunidades para el aumento de la producción de alimentos de manera sostenida. SAFA fomenta la adopción de prácticas agrícolas que incrementan la productividad, protegen los ecosistemas y mejoran la resiliencia ante el cambio climático. Enfatizando la importancia del bienestar social, la capacitación, la equidad social y el acceso a recursos en un marco para la gestión de políticas, proyectos, y estrategias efectivas que tributen directamente a la seguridad alimentaria. La integración de este enfoque de sostenibilidad para el desarrollo agrario y rural sostenible representa una herramienta valiosa para abordar los complejos desafíos de la seguridad alimentaria frente a actuales y futuros retos y desafíos.

Palabras clave: 
desarrollo agrario y rural sostenible, soberanía alimentaria, sostenibilidad agraria

Recibido: 08/9/2025; Aceptado: 02/10/2025

Los autores de este trabajo no declaran conflicto de interés.

Los autores participaron en el diseño y redacción del trabajo, además del análisis de los documentos.

CONTENIDO

Introducción

 

“El autoconsumo de alimentos y la soberanía alimentaria son conceptos interrelacionados que tienen implicaciones profundas para la seguridad alimentaria, la economía local y el bienestar de las comunidades. Para promover estos conceptos de manera efectiva, es esencial adoptar un enfoque integral que incluya políticas y prácticas adecuadas, así como un marco legal y político sólido” (Gómez, 2024, p.69Gómez, D. T. (2024). La producción de alimentos para autoconsumo. Revista Multidisciplinaria Voces De América Y El Caribe, 1(1), 52-79.).

A nivel internacional, autores hacen un llamado al componente social de la sostenibilidad agraria, destacándose el rol mediador de la cultura y su rol generacional: “La agricultura familiar puede cumplir un rol central en términos productivos, ambientales y de seguridad alimentaria, abasteciendo y ocupando los periurbanos de las ciudades, evitando el monocultivo y fomentando sistemas agroalimentarios diversificados. Pero también, como correa de transmisión de una representación política sobre los alimentos que nos permita considerar los procesos complejos y determinantes que se esconden en el acto de consumir y alimentarse” (Urcola y Nogueira, 2020, p.46Urcola, M. A., y Nogueira, M. E. (2020). Producción, abastecimiento y consumo de alimentos en pandemia. El rol esencial de la agricultura familiar en la territorialidad urbano-rural en Argentina. Eutopía: Revista de Desarrollo Económico Territorial, (18), 29-48. ISSN: 1390 5708.).

La seguridad alimentaria constituye un reto global que limita a millones de personas a escala global, y se define como el acceso de todas las personas a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para llevar una vida activa y saludable (Ramírez et al., 2020Ramírez, R., Vargas, P. L., y Cárdenas, O. (2020). La seguridad alimentaria: una revisión sistemática con análisis no convencional. Espacios, 41(45), 319-328, ISSN: 0798-1015.). “La seguridad alimentaria, en la perspectiva normativa, que considera en sus dimensiones el acceso de alimentos, es posible si la población dispone de ingresos suficientes para su adquisición, condición que no se cumple y es cada vez más incierta para amplios sectores del campo y la ciudad” (Ramírez, 2022, p.561Ramírez, J. (2022). Seguridad alimentaria y la agricultura familiar en México. Revista mexicana de ciencias agrícolas, 13(3), 553-565. ISSN: ISSN 2007-9230.). El lograr la seguridad alimentaria implica avanzar en la superación de la desigualdad y la exclusión social, en la redistribución del ingreso y el fortalecimiento de la producción agroalimentaria.

A medida que la población mundial sigue creciendo y los efectos del cambio climático se hacen más evidentes, la necesidad de desarrollar sistemas alimentarios sostenibles se vuelve cada vez más urgente (Bonet et al., 2023Bonet, J. L., Clotet, R., y Colomer, Y. (2023). Educación para crear sistemas alimentarios sostenibles. Universidad Politécnica de Catalunya Barcelona Tech-UPC. ISSN: 2309-8333.). En este contexto, la evaluación y tributo a la sostenibilidad de los sistemas agrícolas se convierte en un componente esencial para garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo.

La Metodología SAFA (Sustainability Assessment of Food and Agriculture systems), desarrollada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Candio et al., 2025Candio, J. R., Luque, D. J., Gutiérrez, G. A., & Wurzinger, M. (2025). Evaluación integral de la sostenibilidad en sistemas altoandinos de producción de llamas mediante el enfoque SAFA en la sierra central del Perú. Ecología Aplicada, 24(1), 65-75. ISSN 1993-9507.), ofrece un marco integral para evaluar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y agrícolas. Esta metodología se basa en un enfoque multidimensional que considera aspectos sociales, económicos y ambientales, permitiendo una valoración holística de las prácticas agrícolas y su impacto en la seguridad alimentaria. Al identificar las interrelaciones entre diferentes componentes del sistema alimentario, SAFA facilita la toma de decisiones informadas que pueden conducir a mejoras significativas en la producción y distribución de alimentos.

“SAFA fomenta la mejora continua y crea capacidad para la sostenibilidad, además ayuda en la comprensión clara de los componentes constitutivos de la sostenibilidad y cómo se pueden evaluar la fortaleza, la debilidad y el progreso. Existen varios niveles de SAFA, que están anidados para mejorar la coherencia” (Heredia et al., 2020, p.317Heredia, M., Bravo, C., Torres, B., y Alemán, R. (2020). Innovación para el fortalecimiento de capacidades sobre sostenibilidad de los recursos naturales en poblaciones indígenas y mestizas-Colonas: Reserva de Biosfera Yasuní. Revista Ibérica Sistemas Tecnologias Informação, 25, 103-116.).

El presente artículo tiene como objetivo valorar la contribución de la Metodología SAFA a la seguridad alimentaria. A través de un análisis detallado de sus principios, herramientas y aplicaciones, se explorará cómo esta metodología puede ser utilizada para promover prácticas agrícolas sostenibles, mejorar el acceso a alimentos nutritivos y fortalecer las comunidades rurales.

Además, se discutirá el papel de SAFA en el diseño de políticas públicas que fomenten un desarrollo agrícola equitativo y resiliente, en un momento en que la seguridad alimentaria se enfrenta a desafíos sin precedentes. Este estudio busca contribuir al debate científico sobre la sostenibilidad en la agricultura y ofrecer recomendaciones prácticas para su implementación en diferentes contextos.

Desarrollo

 

Esta investigación responde a un análisis exhaustivo de estudios y antecedentes previos y actualizados sobre la metodología SAFA, para la reinterpretación de su contribución a la seguridad alimentaria. Esta forma de trabajo permitió el estudio interdisciplinar del tema en cuestión con el propósito de heterogeneizar los resultados arribando a conclusiones parciales y finales.

La alimentación es uno de los problemas fundamentales que presenta el mundo contemporáneo. Como fenómeno sociológico, ésta es condicionada por múltiples factores de índole social, cultural, económico y político que signan el acceso seguro a los alimentos. Respecto a lo anterior, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte sobre la importancia de analizar las dimensiones de la seguridad alimentaria (el acceso, estabilidad, disponibilidad y utilización) sobre la base de su interrelación a escala macro y micro social (Domínguez y Soler, 2022, p.447Domínguez, Y., y Soler, O. (2022). Seguridad alimentaria familiar: apuntes sociológicos para lograr sistemas alimentarios locales inclusivos, municipio Santiago de Cuba. Revista Universidad y Sociedad, 14(2), 446-457.).

La seguridad alimentaria es un concepto fundamental en el análisis del desarrollo agrario y rural, ya que se refiere a la garantía de acceso a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para satisfacer las necesidades dietéticas de las personas. Según Ramírez (2022, p.561)Ramírez, J. (2022). Seguridad alimentaria y la agricultura familiar en México. Revista mexicana de ciencias agrícolas, 13(3), 553-565. ISSN: ISSN 2007-9230. esta definición “considera en sus dimensiones el acceso de alimentos, condición que no se cumple y es cada vez más incierta para amplios sectores del campo y la ciudad. El lograr la seguridad alimentaria implica avanzar en la superación de la desigualdad y la exclusión social, en la redistribución del ingreso y el fortalecimiento de la producción agroalimentaria”.

Este aspecto se convierte en un componente esencial no solo para la salud y el bienestar de las poblaciones rurales, sino también para la estabilidad económica y social de las comunidades. A propósito, resulta imprescindible el criterio de Ruderman y Nuñez (2022, p.121)Ruderman, A., y Núñez-de la Mora, A. (2022). Asociación entre seguridad alimentaria, indicadores de estado nutricional y de salud en poblaciones de Latinoamérica: una revisión de la literatura 2011-2021. Runa, 43(2), 117-135.: “Si bien existe un extenso cuerpo de bibliografía sobre las relaciones entre las condiciones de SA con diferentes variables o indicadores físicos de la salud desde un enfoque biocultural, no hay a la fecha una revisión que dé cuenta de la diversidad de este tipo de estudios en el contexto de las poblaciones latinoamericanas”. En este sentido, la seguridad alimentaria se entrelaza con diversas dimensiones del desarrollo agrario, incluyendo la producción agrícola, la sostenibilidad ambiental, la equidad social y la cultura agroalimentaria.

Desde una perspectiva sociológica, la seguridad alimentaria puede entenderse como un indicador de poder y control sobre los recursos. En comunidades rurales, el acceso a tierras fértiles, agua y tecnología agrícola define quién puede producir alimentos y en qué condiciones. La concentración de estos recursos en manos de unos pocos puede generar desigualdades significativas, afectando la capacidad de las comunidades más vulnerables para garantizar su propia seguridad alimentaria. Así, el desarrollo agrario debe considerar políticas que promuevan una distribución más equitativa de los recursos.

La seguridad alimentaria posee diferentes componentes como la disponibilidad, referida al acceso de alimentos que se encuentran en cada grupo o espacio geográfico delimitado y la manera en que se empleen. También median otros factores como el poder adquisitivo, la estabilidad en el mercado, el autoabastecimiento local, el procesamiento y consumo (Choco, Teresa y García, 2022Choco, J. E., Teresa, S., y García, L. J. C. (2022). Estrategias pedagógicas para la promoción de la seguridad alimentaria. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 6(3), 2251-2266.). Estas son fases o etapas del ciclo de producción de alimentos de forma encadenada y concebida como una expresión del desarrollo agrario.

Por otra parte, se considera que, la seguridad alimentaria está intrínsecamente relacionada con la cultura y las tradiciones locales. Las prácticas agrícolas y los patrones de consumo son a menudo reflejos de la identidad cultural de una comunidad. Sobre el papel de los procesos culturales y su relación con el desarrollo agrario y rural González et al. (2024a)González, A., Díaz, N., Brito, A., Báez, D., y Sánchez, N. (2024a). La cultura agraria en la Estrategia de Desarrollo Municipal de San José de las Lajas: un análisis crítico. Revista de Gestión del Conocimiento y el Desarrollo Local, 11. plantean la transversalidad del modo de vida agrario para la consecución de encadenamientos productivos de alimentos tomando en consideración la gestión de políticas públicas territoriales que ofrezcan prioridad a la Soberanía Alimentaria Local.

“La identidad agraria constituye una construcción lógica y articulada de lo que es ser y sentirse agrario, que varía y modifica, según estructuras, significados, políticas y estilos de vida. Esos sentidos identitarios son un reflejo condicionado de la propia vida, y expresan la forma que adopta el comportamiento, luego de cultivar nuevas vivencias y concepciones, partiendo de experiencias acumuladas, que parten desde la manera de producir un alimento, hasta la forma de alimentarse cotidianamente, de forma sostenida” (González et al., 2024b, p.4González, A., Hernández, A., Artigas, A y Díaz, N. (2024b). Cultura agraria en la Ley SSAN en Cuba: un análisis crítico. Revista Ciencia Universitaria, 22, cu-id.).

Una amenaza para la seguridad alimentaria lo constituye la pérdida de prácticas aprendidas intergeneracionalmente debido a la globalización o la industrialización. Esto puede llevar a una disminución en la diversidad alimentaria y, por ende, incrementa la vulnerabilidad social y alimentaria. En ese ámbito se considera que el enfoque articulado de desarrollo agrario por políticas y programas debe incorporar el adecuado tratamiento y respeto a las tradiciones locales, promoviendo sistemas alimentarios que sean culturalmente relevantes.

“Por consiguiente, una estrategia de seguridad alimentaria en el ámbito de las políticas públicas tiene una connotación amplia, es decir, puede deberse a factores estructurales que derivan de una acumulación histórica, o por factores coyunturales que afectan a las poblaciones con mayores niveles de vulnerabilidad. En este sentido, es necesaria para determinar el problema, precisar el diseño y delinear la estrategia de política pública a instrumentar” (Cárcamo y Álvarez, 2014, p.115Cárcamo, R. W. y Álvarez, A. (2014). La seguridad alimentaria y las políticas públicas. Una visión conceptual. Sociedades rurales, producción y medio ambiente, (27), 97-126.).

Los gobiernos, tomando en cuenta las diferentes escalas deben implementar políticas, programas y estrategias que aborden las causas estructurales de la inseguridad alimentaria, tales como la pobreza, el desempleo y el acceso limitado a servicios básicos. Esto incluye inversiones en infraestructura rural, educación y capacitación agrícola, así como el fortalecimiento de formas de comercialización que ofrezcan a los pequeños agricultores nuevas oportunidades y fortalezas.

La globalización ha transformado los sistemas alimentarios, creando tanto oportunidades como desafíos para la seguridad alimentaria en las comunidades rurales y otros grupos en situación de vulnerabilidad. Si bien el acceso a mercados internacionales puede beneficiar a algunos productores, también puede generar dependencia ante fluctuaciones en los precios globales. Por lo tanto, es esencial promover políticas que fortalezcan las economías locales y reduzcan la dependencia de importaciones, fomentando al mismo tiempo la producción local y el consumo responsable.

“En vista del carácter complejo y multisectorial de la seguridad alimentaria y la nutrición, el panorama de financiación debe pasar de un enfoque compartimentado a una perspectiva más integral que permita a las partes financieras interesadas incorporar objetivos de seguridad alimentaria y nutrición a los flujos más amplios de financiación e inversiones” (UNICEF, 2024, p.46UNICEF. (2024). Versión resumida de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2024. https://openknowledge.fao.org/items/78153f66-8210-4fba-a71f-aa2c846b45da). El anterior llamado del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) constituye una alerta a escala multinacional para el tratamiento integral de este componente desde diferentes perspectivas como la ambiental, educativa y sociológica.

La interconexión entre la seguridad alimentaria y el medio ambiente es otro aspecto crucial para la articulación multisectorial del desarrollo agrario y rural. La agricultura intensiva puede comprometer la salud del suelo, la biodiversidad y los recursos hídricos, lo que a largo plazo afecta la capacidad de una región para producir alimentos. Un enfoque sostenible en el desarrollo agrario se enfoca en el aumento de la producción, y la preservación de los ecosistemas que sustentan esa producción para el fomento de prácticas agrícolas sostenibles que aseguren la disponibilidad de alimentos sin comprometer generaciones futuras.

Sobre el papel de la educación y su aporte a estos procesos (Castro y Leal, 2023Castro, A., y Leal, D. M. (2023). ¿Educación ambiental o educación para el desarrollo sostenible? El sentido ético de la educación ambiental. Revista Kawsaypacha: Sociedad y Medio Ambiente, (11), 5.) apuntan que se hace necesario actualmente repensar sobre el papel transformador y participativo de la educación, entendiéndose esta como oportunidad para solucionar retos y aspectos no resueltos que atañan la cotidianidad. Además, plantean como prioridades de la misma el tratamiento y atención prioritaria a niños y jóvenes no solo desde el punto de vista ambiental y alimentario, sino hacia el desarrollo sostenible.

La resiliencia ante crisis alimentarias es otro aspecto relevante en el análisis sociológico de la seguridad alimentaria. Las comunidades que cuentan con redes sociales sólidas y un capital social elevado tienden a recuperarse más rápidamente ante desastres naturales o crisis económicas. Fomentar la cohesión social y el apoyo mutuo entre los miembros de grupos e individuos puede ser clave para enfrentar limitaciones y amenazas.

Se considera importante señalar que la seguridad alimentaria revela su complejidad e interrelación con múltiples dimensiones del desarrollo agrario y rural. Para abordar eficazmente este desafío, es necesario adoptar enfoques integrales que consideren factores económicos, sociales, culturales y ambientales. En tal sentido, la capacidad de acceder a alimentos adecuados es fundamental para el bienestar físico y mental de las personas, así como para su capacidad de participar activamente en la vida social y política. Por ende, un enfoque holístico del desarrollo agrario debe integrar la seguridad alimentaria como un componente central en la búsqueda de sociedades más justas, equitativas y sostenibles.

"En el contexto cubano, el logro de la seguridad y soberanía alimentaria implica procesos como “la participación e inclusión de todos los sujetos sociales para alcanzar no solo el bienestar alimentario de las personas y evitar de esta manera, las situaciones de vulnerabilidad social alimentaria que desintegran o desestructuran el acceso a los alimentos, sino también sistemas alimentarios locales más inclusivos y sostenibles. La política de seguridad alimentaria, si bien ha encaminado sus esfuerzos en dinamizar los vínculos entre el acceso, disponibilidad, estabilidad y utilización, todavía es limitada la relación de estas dimensiones a escala micro ante influencias macro sociales en el ámbito nacional” (Domínguez y Soler, 2022, p.448Domínguez, Y., y Soler, O. (2022). Seguridad alimentaria familiar: apuntes sociológicos para lograr sistemas alimentarios locales inclusivos, municipio Santiago de Cuba. Revista Universidad y Sociedad, 14(2), 446-457.).

La metodología SAFA posee un carácter multidimensional ya que puede ser usado nivel individual, de hogar y territorial, identificado internacionalmente como una estrategia institucional para la actualización permanente de capacidades humanas SAFA proporciona a disímiles actores sociales, públicos y privados un conjunto de indicadores que son útiles para detectar problemas e identificar soluciones (Heredia, Bravo y Torres, 2020Heredia, M., Bravo, C., Torres, B., y Alemán, R. (2020). Innovación para el fortalecimiento de capacidades sobre sostenibilidad de los recursos naturales en poblaciones indígenas y mestizas-Colonas: Reserva de Biosfera Yasuní. Revista Ibérica Sistemas Tecnologias Informação, 25, 103-116.).

SAFA es un enfoque integral diseñado para evaluar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y agrícolas. Desde una perspectiva sociológica, su implementación y efectos pueden ser analizados en términos de sus implicaciones sociales, económicas y ambientales, así como su capacidad para promover un desarrollo más sostenible en comunidades y regiones específicas.

“Los indicadores para la evaluación de la sostenibilidad en sistemas de alimentos y agriculturas, o conocido por sus siglas en inglés SAFA, es una guía o protocolo para evaluar la sostenibilidad dirigido específicamente al sector agricultura. Esta iniciativa nace dado que, desde la incorporación del concepto de desarrollo sostenible, los enfoques relacionados a alimentos y cadenas de valor enfoca de manera holística la sostenibilidad; por tal motivo, la FAO decide formular las directrices sobre la evaluación de sostenibilidad para la agricultura y la alimentación” (Coronado, 2023, p.17Coronado, P. C. (2023). Evaluación de la sostenibilidad de la cooperativa norandino en la Región de Piura, Perú para fortalecer su estrategia de comunicación interna y externa. Maestría en Gestión de agronegocios y mercados sostenibles.).

SAFA se basa en la premisa de que la sostenibilidad no puede ser entendida únicamente desde una perspectiva ambiental, sino que debe incluir dimensiones sociales y económicas. Esto implica un reconocimiento de la interconexión entre estos factores, lo que es fundamental en sociología para entender cómo las prácticas agrícolas afectan no solo el medio ambiente, sino también las estructuras sociales y las relaciones de poder dentro de las comunidades.

Para (Saca, 2019Saca, M. N. (2019). Evaluación de la Sostenibilidad Ambiental de Agro Ecosistemas en el Páramo Fuctin de la Comunidad Chanchaló aplicando la Metodología Safa, Cantón Salcedo, Provincia Cotopaxi, 2018 (Bachelor's thesis, Ecuador, Latacunga: Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC)).), esta herramienta posee grandes ventajas para las entidades económicas en los diferentes procesos de producción de alimentos incluyendo al consumo, mediado por la venta final de los productos agrícolas. SAFA puede desarrollarse como un método de autoevaluación y medición de la sostenibilidad, y ser empleado por emprendimientos, proyectos y empresas en cualquier parte del mundo y escenario institucional.

“La evaluación del desempeño de la sostenibilidad mediante la metodología SAFA pasa por el desarrollo de las cuatro etapas fundamentales: “mapeo”, contextualización, indicadores e informe final. Cada una de las fases puede volver a ser ejecutada o evaluada a lo largo del proceso siendo una metodología dinámica que se retroalimenta con la información obtenida en cada una de las etapas o pasos” (Angón, et al., 2016, p.87Angón, E., García, A., Perea, J., y Barba, C. (2016). Evaluación de la sostenibilidad en sistemas ganaderos. Ambienta, 116, 82-89.).

La metodología SAFA promueve un enfoque participativo, involucrando a diversos actores, desde agricultores hasta consumidores y responsables de políticas. Este enfoque colaborativo puede fortalecer el capital social al fomentar redes de cooperación y comunicación entre diferentes grupos. Desde una perspectiva sociológica, esto es crucial, ya que el capital social puede influir en la resiliencia de las comunidades frente a crisis económicas o ambientales.

La implementación de SAFA puede contribuir a la equidad social al identificar y abordar desigualdades dentro de los sistemas alimentarios. La evaluación de la sostenibilidad no solo se centra en la producción y el consumo, sino que también analiza cómo las decisiones afectan a diferentes grupos sociales. Esto permite una comprensión más profunda de las dinámicas de poder y las injusticias que pueden existir en el acceso a recursos y oportunidades (Luque, 2021Luque Aguilar, D. J. (2021). Sostenibilidad de la crianza de llamas en la cooperativa comunal San Pedro de Racco, Pasco-Perú.).

Un aspecto central de SAFA es su enfoque en la transparencia y la rendición de cuentas. Al fomentar prácticas sostenibles, se espera que los actores involucrados sean más responsables en sus decisiones. Desde un análisis sociológico, esto puede generar cambios en las normas culturales y sociales relacionadas con la producción y el consumo de alimentos, promoviendo una mayor conciencia sobre el impacto de estas decisiones en la comunidad y el medio ambiente.

La metodología también aborda la importancia de la educación y la sensibilización sobre la sostenibilidad. A través de la capacitación y el intercambio de conocimientos, SAFA puede empoderar a los agricultores y a otros actores para que adopten prácticas más sostenibles (Lora et al., 2023Lora, A. V., Heredia, M. G., y Cayambe, J. M. (2023). Análisis de sustentabilidad: caso de estudio sistemas agroproductivos manejados por afroecuatorianos, en la zona norte de Ecuador. SATHIRI, 18(2), 126-144.). Esto resuena con teorías sociológicas que enfatizan el papel del aprendizaje social en la transformación de comportamientos y actitudes hacia el medio ambiente.

Esta herramienta presenta un enfoque flexible para la articulación multisectorial e integración de los ganaderos, los pequeños productores, los socios, los capacitadores y los gobiernos. “Con sus 116 indicadores permite un diagnóstico minucioso de la sostenibilidad del negocio. Es con base en estos indicadores que se ha propuesto un plan de acción, planteado actividades que permitan alcanzar la situación ideal en los temas críticos identificados durante el diagnóstico, procurando involucrar en esta mejora de la sostenibilidad” (Angón et al., 2020, pp. 87-88).

Sin embargo, es importante considerar las limitaciones, desafíos y riesgos asociados con la implementación, seguimiento y sostenibilidad de SAFA. En contextos donde predominan estructuras de poder desiguales o donde hay resistencia al cambio, la efectividad de esta metodología puede verse comprometida.

Por otra parte, la metodología SAFA puede servir como una herramienta para informar decisiones políticas y fomentar marcos regulatorios que apoyen la sostenibilidad. La evaluación de la sostenibilidad también tiene implicaciones para el desarrollo económico local. Al promover prácticas agrícolas sostenibles, SAFA puede contribuir a la creación de empleo y al fortalecimiento de economías locales. Desde una perspectiva sociológica, esto puede ayudar a reducir las desigualdades económicas y fomentar un desarrollo más equilibrado entre áreas urbanas y rurales.

A modo general, se consideran fundamentales los procesos que gestionan mediaciones e impactos en SAFA, dada las herramientas valiosas que brinda para comprender cómo los sistemas alimentarios interactúan con las estructuras sociales, económicas y culturales. A medida que se superan desafíos globales como el cambio climático y la inseguridad alimentaria, enfoques como SAFA pueden construyen un camino hacia la inclusión, sostenibilidad y seguridad alimentaria multinivel.

SAFA constituye un marco integral para evaluar la sostenibilidad en la agricultura y los sistemas alimentarios, seguidamente se identificarán algunas de sus contribuciones a la seguridad alimentaria:

  1. Enfoque holístico en la seguridad alimentaria: Considera un rango más amplio de dimensiones interconectadas a la seguridad alimentaria. Esto incluye la accesibilidad, la asequibilidad, la calidad nutricional y la estabilidad de los sistemas alimentarios. Este enfoque holístico permite identificar las debilidades en el sistema alimentario que podrían comprometer la seguridad alimentaria a largo plazo, más allá de la mera disponibilidad de alimentos.

  2. Evaluación de la resiliencia de los sistemas agrícolas: Evalúa la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a choques externos como el cambio climático, las plagas, las enfermedades y la volatilidad de los mercados.

  3. Promoción de prácticas agrícolas sostenibles: Impulsa la adopción de prácticas agrícolas sostenibles que reducen el impacto ambiental y mejoran la productividad a largo plazo. Estas prácticas, como la agricultura de conservación, el manejo integrado de plagas y la diversificación de cultivos, pueden aumentar la producción de alimentos de manera sostenible y contribuir a la seguridad alimentaria sin dañar los recursos naturales.

  4. Identificación de retos y desafíos socioeconómicos: Evalúa las dimensiones sociales y económicas de la seguridad alimentaria, como la equidad en el acceso a la tierra y los recursos, las condiciones laborales justas, la participación de las mujeres en la producción y el acceso a mercados justos. Al abordar estos desafíos, se puede mejorar la seguridad alimentaria para los grupos más vulnerables y reducir las desigualdades.

  5. Monitoreo y evaluación de las políticas públicas: Permite identificar qué políticas son efectivas para promover la producción sostenible, mejorar la distribución y el acceso a los alimentos, y fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios. Esto ayuda a los gobiernos y a otras organizaciones a tomar decisiones más informadas y a ajustar las políticas según sea necesario.

  6. Fomento de la participación multiactoral: Promueve la participación de diversas partes interesadas en la evaluación de la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, incluyendo a los productores, los consumidores, las organizaciones de la sociedad civil y los responsables políticos. Esto también genera mayor apropiación y compromiso con las acciones que surjan de la evaluación.

  7. Mejora de la nutrición y la salud: Evalúa la calidad nutricional de los alimentos y el impacto de los sistemas alimentarios en la salud humana. Al considerar estos factores, SAFA ayuda a reducir los problemas de malnutrición, como la desnutrición y la obesidad, factores que afectan la seguridad alimentaria.

  8. Promoción de la innovación: Fomenta la búsqueda de soluciones creativas y el uso de nuevas tecnologías que contribuyan a la seguridad alimentaria de manera sostenible. Esto incluye la adaptación al cambio climático, el uso eficiente de los recursos y la diversificación de los sistemas productivos.

Conclusiones

 

La metodología SAFA, al integrar dimensiones ambientales, sociales, económicas y de gobernanza, constituye una herramienta estratégica para evaluar y fortalecer la seguridad alimentaria desde una perspectiva sistémica. Su aplicación permite identificar brechas, potenciar prácticas sostenibles y orientar procesos de mejora continua en sistemas agroalimentarios diversos.

En el contexto cubano, SAFA ofrece un marco útil para la planificación territorial, la toma de decisiones participativas y la articulación multiactor, contribuyendo a la soberanía alimentaria mediante el rescate de saberes locales, la innovación contextualizada y la gestión responsable de los recursos.

Se recomienda su incorporación en políticas públicas, programas de formación agraria y estrategias de desarrollo local, como vía para enfrentar los desafíos alimentarios actuales y futuros. Además, se sugiere profundizar en estudios comparativos y adaptaciones metodológicas que permitan validar su pertinencia en escenarios comunitarios específicos.

Referencias Bibliográficas

 

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Urcola, M. A., y Nogueira, M. E. (2020). Producción, abastecimiento y consumo de alimentos en pandemia. El rol esencial de la agricultura familiar en la territorialidad urbano-rural en Argentina. Eutopía: Revista de Desarrollo Económico Territorial, (18), 29-48. ISSN: 1390 5708.


 
Monograph

Contribution of the SAFA Methodology to food security: a revisitation

 

iDAlfredo González Marrero*✉:alfredog@unah.edu.cu

iDElaine Artigas Pérez


Universidad Agraria De La Habana “Fructuoso Rodríguez Pérez”, Carretera Tapaste km 23 ½. San José de Las Lajas, Mayabeque. Cuba

 

*Author for correspondence: Yanara Rodríguez López, correo: alfredog@unah.edu.cu

Abstract

Food security is a global challenge that involves the availability, access, and adequate use of food for all people. In this context, SAFA (Sustainability Assessment of Food and Agriculture Systems) is presented as a key tool for assessing and improving the sustainability of food and agricultural systems. This work aimed to evaluate the contribution of the SAFA Methodology to food security. This methodology promotes a holistic assessment of agricultural systems, considering factors such as biodiversity, efficient resource use, and community well-being to sustainably increase food production. SAFA encourages the adoption of agricultural practices that increase productivity, protect ecosystems, and improve resilience to climate change, emphasizing the importance of social well-being, training, social equity, and access to resources within a framework for the management of effective policies, projects, and strategies that directly contribute to food security. The integration of this sustainability approach into sustainable agricultural and rural development represents a valuable tool for addressing the complex challenges of food security in the face of current and future challenges.

Keywords: 
agricultural sustainability, food sovereignty, sustainable agricultural and rural development

Introduction

 

“Food self-sufficiency and food sovereignty are interrelated concepts that have profound implications for food security, the local economy, and community well-being. To effectively promote these concepts, it is essential to adopt a comprehensive approach that includes appropriate policies and practices, as well as a solid legal and political framework.”(Gómez, 2024, p.69Gómez, D. T. (2024). La producción de alimentos para autoconsumo. Revista Multidisciplinaria Voces De América Y El Caribe, 1(1), 52-79.).

At the international level, authors call for the social component of agrarian sustainability, highlighting the mediating role of culture and its generational role: “Family farming can play a central role in terms of production, the environment, and food security, supplying and occupying the peri-urban areas of cities, avoiding monocultures, and promoting diversified agri-food systems. It can also act as a transmission belt for a political representation of food that allows us to consider the complex and determining processes hidden in the act of consuming and eating” (Urcola and Nogueira, 2020, p. 46Urcola, M. A., y Nogueira, M. E. (2020). Producción, abastecimiento y consumo de alimentos en pandemia. El rol esencial de la agricultura familiar en la territorialidad urbano-rural en Argentina. Eutopía: Revista de Desarrollo Económico Territorial, (18), 29-48. ISSN: 1390 5708.).

Food security is a global challenge that limits the lives of millions of people worldwide. It is defined as the access of all people to sufficient, safe, and nutritious food to lead an active and healthy life (Ramírez et al., 2020Ramírez, R., Vargas, P. L., y Cárdenas, O. (2020). La seguridad alimentaria: una revisión sistemática con análisis no convencional. Espacios, 41(45), 319-328, ISSN: 0798-1015.). “Food security, from a normative perspective that considers food access in its dimensions, is possible if the population has sufficient income to acquire it, a condition that is not met and is increasingly uncertain for large sectors of the countryside and cities” (Ramírez, 2022, p. 561Ramírez, J. (2022). Seguridad alimentaria y la agricultura familiar en México. Revista mexicana de ciencias agrícolas, 13(3), 553-565. ISSN: ISSN 2007-9230.). Achieving food security implies progress in overcoming inequality and social exclusion, in the redistribution of income, and in strengthening agri-food production.

As the global population continues to grow and the effects of climate change become more evident, the need to develop sustainable food systems becomes increasingly urgent (Bonet et al., 2023Bonet, J. L., Clotet, R., y Colomer, Y. (2023). Educación para crear sistemas alimentarios sostenibles. Universidad Politécnica de Catalunya Barcelona Tech-UPC. ISSN: 2309-8333.). In this context, assessing and evaluating the sustainability of agricultural systems becomes an essential component for ensuring long-term food security.

The SAFA (Sustainability Assessment of Food and Agriculture Systems) methodology, developed by the Food and Agriculture Organization of the United Nations (Candio et al., 2025Candio, J. R., Luque, D. J., Gutiérrez, G. A., & Wurzinger, M. (2025). Evaluación integral de la sostenibilidad en sistemas altoandinos de producción de llamas mediante el enfoque SAFA en la sierra central del Perú. Ecología Aplicada, 24(1), 65-75. ISSN 1993-9507.), offers a comprehensive framework for assessing the sustainability of food and agriculture systems. This methodology is based on a multidimensional approach that considers social, economic, and environmental aspects, allowing for a holistic assessment of agricultural practices and their impact on food security. By identifying the interrelationships between different components of the food system, SAFA facilitates informed decision-making that can lead to significant improvements in food production and distribution.

“SAFA fosters continuous improvement and builds capacity for sustainability. It also helps to clearly understand the constituent components of sustainability and how strengths, weaknesses, and progress can be assessed. There are several levels of SAFA, which are nested to enhance consistency.”(Heredia et al., 2020, p.317Heredia, M., Bravo, C., Torres, B., y Alemán, R. (2020). Innovación para el fortalecimiento de capacidades sobre sostenibilidad de los recursos naturales en poblaciones indígenas y mestizas-Colonas: Reserva de Biosfera Yasuní. Revista Ibérica Sistemas Tecnologias Informação, 25, 103-116.).

This article aims to assess the contribution of the SAFA Methodology to food security. Through a detailed analysis of its principles, tools, and applications, we will explore how this methodology can be used to promote sustainable agricultural practices, improve access to nutritious food, and strengthen rural communities.

Additionally, the role of SAFA in designing public policies that foster equitable and resilient agricultural development will be discussed, at a time when food security is facing unprecedented challenges. This study seeks to contribute to the scientific debate on sustainability in agriculture and offer practical recommendations for its implementation in different contexts.

Development

 

This research is the result of a comprehensive analysis of previous and updated studies and background information on the SAFA methodology, seeking to reinterpret its contribution to food security. This approach allowed for an interdisciplinary study of the topic in question, with the aim of heterogeneizing the results and arriving at partial and final conclusions.

Food is one of the fundamental problems facing the contemporary world. As a sociological phenomenon, it is conditioned by multiple social, cultural, economic, and political factors that determine secure access to food. Regarding this, the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) warns of the importance of analyzing the dimensions of food security (access, stability, availability, and utilization) based on their interrelationships at the macro and micro social levels. (Domínguez and Soler, 2022, p.447Domínguez, Y., y Soler, O. (2022). Seguridad alimentaria familiar: apuntes sociológicos para lograr sistemas alimentarios locales inclusivos, municipio Santiago de Cuba. Revista Universidad y Sociedad, 14(2), 446-457.).

Food security is a fundamental concept in the analysis of agricultural and rural development, as it refers to the guarantee of access to sufficient, safe, and nutritious food to meet people's dietary needs. According to Ramírez (2022, p. 561)Ramírez, J. (2022). Seguridad alimentaria y la agricultura familiar en México. Revista mexicana de ciencias agrícolas, 13(3), 553-565. ISSN: ISSN 2007-9230., this definition "considers the dimensions of food access, a condition that is not met and is increasingly uncertain for large sectors of the countryside and cities. Achieving food security implies progress in overcoming inequality and social exclusion, in the redistribution of income, and in strengthening agri-food production."

This aspect becomes an essential component not only for the health and well-being of rural populations, but also for the economic and social stability of communities. In this regard, the criterion of Ruderman and Nuñez (2022, p. 121)Ruderman, A., y Núñez-de la Mora, A. (2022). Asociación entre seguridad alimentaria, indicadores de estado nutricional y de salud en poblaciones de Latinoamérica: una revisión de la literatura 2011-2021. Runa, 43(2), 117-135. is essential: "Although there is an extensive body of literature on the relationships between SA conditions and different variables or physical indicators of health from a biocultural perspective, there is no review to date that accounts for the diversity of this type of studies in the context of Latin American populations." In this sense, food security is intertwined with various dimensions of agrarian development, including agricultural production, environmental sustainability, social equity, and agri-food culture.

From a sociological perspective, food security can be understood as an indicator of power and control over resources. In rural communities, access to fertile land, water, and agricultural technology defines who can produce food and under what conditions. The concentration of these resources in the hands of a few can generate significant inequalities, affecting the ability of the most vulnerable communities to ensure their own food security. Thus, agricultural development must consider policies that promote a more equitable distribution of resources.

Food security has different components, such as availability, referring to access to food found in each group or defined geographic area, and the way in which it is used. Other factors also play a role, such as purchasing power, market stability, local self-sufficiency, and processing and consumption (Choco, Teresa, and García, 2022Choco, J. E., Teresa, S., y García, L. J. C. (2022). Estrategias pedagógicas para la promoción de la seguridad alimentaria. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 6(3), 2251-2266.). These are phases or stages of the food production cycle, conceived as an expression of agricultural development.

Furthermore, food security is considered to be intrinsically linked to local culture and traditions. Agricultural practices and consumption patterns are often reflections of a community's cultural identity. Regarding the role of cultural processes and their relationship with agrarian and rural development, González et al. (2024a)González, A., Díaz, N., Brito, A., Báez, D., y Sánchez, N. (2024a). La cultura agraria en la Estrategia de Desarrollo Municipal de San José de las Lajas: un análisis crítico. Revista de Gestión del Conocimiento y el Desarrollo Local, 11. propose the transversality of the agrarian way of life for achieving food production chains, taking into account the management of territorial public policies that prioritize local food sovereignty.

“Agrarian identity constitutes a logical and articulated construction of what it means to be and feel agrarian, which varies and changes according to structures, meanings, policies, and lifestyles. These senses of identity are a conditioned reflection of life itself and express the form that behavior takes after cultivating new experiences and concepts, based on accumulated experiences, ranging from the way food is produced to the way one eats daily and sustains oneself.”(González et al., 2024b, p.4González, A., Hernández, A., Artigas, A y Díaz, N. (2024b). Cultura agraria en la Ley SSAN en Cuba: un análisis crítico. Revista Ciencia Universitaria, 22, cu-id.).

A threat to food security is the loss of intergenerationally learned practices due to globalization or industrialization. This can lead to a decrease in dietary diversity and, consequently, increase social and food vulnerability. In this context, it is considered that the articulated approach to agricultural development through policies and programs must incorporate appropriate treatment and respect for local traditions, promoting culturally relevant food systems.

"Therefore, a food security strategy in the public policy arena has a broad connotation; that is, it can be due to structural factors stemming from historical accumulation or to temporary factors affecting the most vulnerable populations. In this sense, it is necessary to identify the problem, define the design, and outline the public policy strategy to be implemented."(Cárcamo and Álvarez, 2014, p.115Cárcamo, R. W. y Álvarez, A. (2014). La seguridad alimentaria y las políticas públicas. Una visión conceptual. Sociedades rurales, producción y medio ambiente, (27), 97-126.).

Governments, taking into account different levels of poverty, must implement policies, programs, and strategies that address the structural causes of food insecurity, such as poverty, unemployment, and limited access to basic services. This includes investments in rural infrastructure, agricultural education and training, as well as strengthening marketing strategies that offer smallholder farmers new opportunities and strengths.

Globalization has transformed food systems, creating both opportunities and challenges for food security in rural communities and other vulnerable groups. While access to international markets can benefit some producers, it can also create dependency due to fluctuations in global prices. Therefore, it is essential to promote policies that strengthen local economies and reduce dependence on imports, while encouraging local production and responsible consumption.

“Given the complex and multisectoral nature of food security and nutrition, the financing landscape must shift from a siloed approach to a more holistic perspective that enables financial stakeholders to incorporate food security and nutrition objectives into broader financing and investment flows.”(UNICEF, 2024, p. 46UNICEF. (2024). Versión resumida de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2024. https://openknowledge.fao.org/items/78153f66-8210-4fba-a71f-aa2c846b45da). The previous call from the United Nations Children's Fund (UNICEF) constitutes a multinational alert for the comprehensive treatment of this component from different perspectives such as environmental, educational and sociological.

The interconnectedness between food security and the environment is another crucial aspect for the multisectoral coordination of agricultural and rural development. Intensive agriculture can compromise soil health, biodiversity, and water resources, which in the long term affects a region's ability to produce food. A sustainable approach to agricultural development focuses on increasing production and preserving the ecosystems that support that production to promote sustainable agricultural practices that ensure food availability without compromising future generations.

Regarding the role of education and its contribution to these processes (Castro and Leal, 2023Castro, A., y Leal, D. M. (2023). ¿Educación ambiental o educación para el desarrollo sostenible? El sentido ético de la educación ambiental. Revista Kawsaypacha: Sociedad y Medio Ambiente, (11), 5.), they point out that it is currently necessary to rethink the transformative and participatory role of education, understanding it as an opportunity to solve challenges and unresolved issues that affect everyday life. Furthermore, they propose as priorities the treatment and priority attention of children and young people not only from an environmental and nutritional perspective, but also towards sustainable development.

Resilience to food crises is another relevant aspect in the sociological analysis of food security. Communities with strong social networks and high levels of social capital tend to recover more quickly from natural disasters or economic crises. Fostering social cohesion and mutual support among group members and individuals can be key to addressing constraints and threats.

It is important to note that food security reveals its complexity and interrelationship with multiple dimensions of agricultural and rural development. To effectively address this challenge, it is necessary to adopt comprehensive approaches that consider economic, social, cultural, and environmental factors. Therefore, the ability to access adequate food is fundamental to people's physical and mental well-being, as well as to their ability to actively participate in social and political life. Therefore, a holistic approach to agricultural development must integrate food security as a central component in the pursuit of more just, equitable, and sustainable societies.

"In the Cuban context, achieving food security and sovereignty involves processes such as "the participation and inclusion of all social subjects to achieve not only the nutritional well-being of individuals and thus avoid situations of social vulnerability related to food that disintegrate or destructure access to food, but also more inclusive and sustainable local food systems. Food security policy, while it has focused its efforts on strengthening the links between access, availability, stability, and utilization, still has limited relationships between these dimensions at the micro level and macro-social influences at the national level."(Domínguez and Soler, 2022, p.448Domínguez, Y., y Soler, O. (2022). Seguridad alimentaria familiar: apuntes sociológicos para lograr sistemas alimentarios locales inclusivos, municipio Santiago de Cuba. Revista Universidad y Sociedad, 14(2), 446-457.).

The SAFA methodology has a multidimensional character since it can be used at the individual, household and territorial levels, internationally identified as an institutional strategy for the permanent updating of human capacities. SAFA provides dissimilar social, public and private actors with a set of indicators that are useful for detecting problems and identifying solutions (Heredia, Bravo and Torres, 2020Heredia, M., Bravo, C., Torres, B., y Alemán, R. (2020). Innovación para el fortalecimiento de capacidades sobre sostenibilidad de los recursos naturales en poblaciones indígenas y mestizas-Colonas: Reserva de Biosfera Yasuní. Revista Ibérica Sistemas Tecnologias Informação, 25, 103-116.).

SAFA is a comprehensive approach designed to assess the sustainability of food and agricultural systems. From a sociological perspective, its implementation and effects can be analyzed in terms of their social, economic, and environmental implications, as well as their ability to promote more sustainable development in specific communities and regions.

"The Indicators for Sustainability Assessment in Food and Agriculture Systems, or SAFA, is a guide or protocol for assessing sustainability specifically for the agricultural sector. This initiative was born because, since the incorporation of the concept of sustainable development, approaches related to food and value chains have focused on sustainability holistically. For this reason, FAO decided to develop guidelines on sustainability assessment for food and agriculture."(Coronado, 2023, p.17Coronado, P. C. (2023). Evaluación de la sostenibilidad de la cooperativa norandino en la Región de Piura, Perú para fortalecer su estrategia de comunicación interna y externa. Maestría en Gestión de agronegocios y mercados sostenibles.).

SAFA is based on the premise that sustainability cannot be understood solely from an environmental perspective, but must include social and economic dimensions. This implies a recognition of the interconnectedness between these factors, which is fundamental in sociology to understanding how agricultural practices affect not only the environment but also social structures and power relations within communities.

For (Saca, 2019Saca, M. N. (2019). Evaluación de la Sostenibilidad Ambiental de Agro Ecosistemas en el Páramo Fuctin de la Comunidad Chanchaló aplicando la Metodología Safa, Cantón Salcedo, Provincia Cotopaxi, 2018 (Bachelor's thesis, Ecuador, Latacunga: Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC)).), this tool offers significant advantages for economic entities in the various food production processes, including consumption, mediated by the final sale of agricultural products. SAFA can be developed as a method for self-assessment and measurement of sustainability, and can be used by startups, projects, and companies anywhere in the world and in any institutional setting.

“The sustainability performance assessment using the SAFA methodology involves four key stages: mapping, contextualization, indicators, and final report. Each phase can be repeated or evaluated throughout the process, creating a dynamic methodology that draws on feedback from the information obtained at each stage or step.”(Angón, et al., 2016, p.87Angón, E., García, A., Perea, J., y Barba, C. (2016). Evaluación de la sostenibilidad en sistemas ganaderos. Ambienta, 116, 82-89.).

The SAFA methodology promotes a participatory approach, involving diverse stakeholders, from farmers to consumers and policymakers. This collaborative approach can strengthen social capital by fostering networks of cooperation and communication between different groups. From a sociological perspective, this is crucial, as social capital can influence community resilience in the face of economic or environmental shocks.

The implementation of SAFA can contribute to social equity by identifying and addressing inequalities within food systems. Sustainability assessment not only focuses on production and consumption but also analyzes how decisions affect different social groups. This allows for a deeper understanding of the power dynamics and injustices that may exist in access to resources and opportunities (Luque, 2021Luque Aguilar, D. J. (2021). Sostenibilidad de la crianza de llamas en la cooperativa comunal San Pedro de Racco, Pasco-Perú.).

A central aspect of SAFA is its focus on transparency and accountability. By promoting sustainable practices, stakeholders are expected to be more accountable for their decisions. From a sociological perspective, this can lead to changes in cultural and social norms related to food production and consumption, promoting greater awareness of the impact these decisions have on the community and the environment.

The methodology also addresses the importance of education and awareness-raising about sustainability. Through training and knowledge sharing, SAFA can empower farmers and other stakeholders to adopt more sustainable practices (Lora et al., 2023Lora, A. V., Heredia, M. G., y Cayambe, J. M. (2023). Análisis de sustentabilidad: caso de estudio sistemas agroproductivos manejados por afroecuatorianos, en la zona norte de Ecuador. SATHIRI, 18(2), 126-144.). This resonates with sociological theories that emphasize the role of social learning in transforming behaviors and attitudes toward the environment.

This tool presents a flexible approach for multisectoral coordination and integration of livestock farmers, small producers, partners, trainers, and governments. "With its 116 indicators, it allows for a thorough diagnosis of business sustainability. Based on these indicators, an action plan has been proposed, outlining activities that will allow for achieving the ideal situation in the critical areas identified during the diagnosis, seeking to involve all stakeholders in this improvement of sustainability" (Angón et al., 2020, pp. 87-88).

However, it is important to consider the limitations, challenges, and risks associated with the implementation, monitoring, and sustainability of SAFA. In contexts where unequal power structures prevail or where there is resistance to change, the effectiveness of this methodology may be compromised.

Furthermore, the SAFA methodology can serve as a tool to inform policy decisions and foster regulatory frameworks that support sustainability. Sustainability assessment also has implications for local economic development. By promoting sustainable agricultural practices, SAFA can contribute to job creation and the strengthening of local economies. From a sociological perspective, this can help reduce economic inequalities and foster more balanced development between urban and rural areas.

In general, processes that manage mediations and impacts in SAFA are considered fundamental, given the valuable tools they provide for understanding how food systems interact with social, economic, and cultural structures. As global challenges such as climate change and food insecurity are overcome, approaches like SAFA can pave the way toward inclusion, sustainability, and multilevel food security.

SAFA provides a comprehensive framework for assessing sustainability in agriculture and food systems. Some of its contributions to food security are identified below:

  1. Holistic approach to food security: Considers a broader range of interconnected dimensions of food security. This includes accessibility, affordability, nutritional quality, and the stability of food systems. This holistic approach allows for the identification of weaknesses in the food system that could compromise long-term food security, beyond mere food availability.

  2. Agricultural Systems Resilience Assessment: Assesses the resilience of agricultural systems to external shocks such as climate change, pests, diseases, and market volatility.

  3. Promoting sustainable agricultural practices: Promote the adoption of sustainable agricultural practices that reduce environmental impact and improve long-term productivity. These practices, such as conservation agriculture, integrated pest management, and crop diversification, can sustainably increase food production and contribute to food security without harming natural resources.

  4. Identification of socioeconomic challenges: Assess the social and economic dimensions of food security, such as equity in access to land and resources, fair working conditions, women's participation in production, and access to fair markets. By addressing these challenges, food security for the most vulnerable groups can be improved and inequalities reduced.

  5. Monitoring and evaluation of public policies: This helps identify which policies are effective in promoting sustainable production, improving food distribution and access, and strengthening the resilience of food systems. This helps governments and other organizations make more informed decisions and adjust policies as needed.

  6. Promoting multi-stakeholder participation: Promotes the participation of diverse stakeholders in assessing the sustainability of food systems, including producers, consumers, civil society organizations, and policymakers. This also generates greater ownership and commitment to the actions emerging from the assessment.

  7. Improving Nutrition and Health: Assesses the nutritional quality of food and the impact of food systems on human health. By considering these factors, SAFA helps reduce malnutrition problems, such as undernutrition and obesity, which affect food security.

  8. Promoting innovation: Encourages the search for creative solutions and the use of new technologies that contribute to sustainable food security. This includes adaptation to climate change, efficient use of resources, and the diversification of production systems.

Conclusions

 

By integrating environmental, social, economic, and governance dimensions, the SAFA methodology constitutes a strategic tool for assessing and strengthening food security from a systemic perspective. Its application helps identify gaps, enhance sustainable practices, and guide continuous improvement processes in diverse agrifood systems.

In the Cuban context, SAFA offers a useful framework for territorial planning, participatory decision-making, and multi-stakeholder coordination, contributing to food sovereignty through the recovery of local knowledge, contextualized innovation, and responsible resource management.

It is recommended that they be incorporated into public policies, agricultural training programs, and local development strategies as a way to address current and future food challenges. Furthermore, we suggest further comparative studies and methodological adaptations to validate their relevance in specific community settings.